Iba a ser un post en Google Plus, pero ¿por qué regalarle contenido a las redes sociales?. Mejor lo publico en mi blog, hosteado en mi propio servidor, que para eso pago.

Este post surge a causa de un nueva oferta de trabajo que recibo en mi casilla de correo electrónico. Una de decenas que he recibido a lo largo del año, tanto en mi correo como en mi cuenta de LinkedIn. Y, como en todas las oportunidades, la oferta es para trabajar en la capital del país, algo que no pienso hacer a corto plazo. En Argentina tenemos un refrán que dice "Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires". No me voy a poner a hablar de federalismo en un blog de tecnología, pero es más o menos así, lamentablemente.

Luego de, una vez más, rechazar amablemente la oferta, la conclusión es la siguiente: mucha nube, mucha cultura hipster, mucho imitemos a Google, somos todos muy cool y modernos, pero bien que al final del día todas las empresas quieren que trabajemos en el esquema tradicional hiperconservador de 8:00 AM a 5:00 PM, de lunes a viernes, cómodamente monitoreados ubicados en sus oficinas. Costumbres de management obsoletas, como dicen en el norte: old habits die hard.

Pero qué sentido tiene viajar todos los días, desperdiciar horas de commute yendo y viniendo a una oficina, para trabajar presencialmente sobre sistemas que de todos modos están en la nube, a miles de kilómetros de distancia (vaya a saber uno dónde se encuentran físicamente), rodeados de otras 50/100 personas cada uno con sus auriculares inmerso en su trabajo. Y no es mi intención criticar el uso de auriculares, al contrario, en oficinas grandes suelen ser una herramienta indispensable para encontrar concentración y poder enfocarse en nuestro trabajo. Otra muestra de que es más fácil encontrar concentración en un ámbito privado que en una oficina populosa (asumiendo que es productividad a lo que apuntan las empresas).

Párrafo aparte para hablar de los recruiters. Hay que ser muy respetuoso y amable en las respuestas. Por más ridícula que sea una propuesta, uno nunca sabe cuándo tendrá que salir de emergencia al mercado laboral (sobre todo en países en plena recesión). Piensen que ellos suelen estar desesperados, si nos envían una propuesta poco adecuada para nuestro perfil, es porque no hay mucha mano de obra disponible en el mercado de IT. En Argentina, siete de cada 10 industrias tiene dificultades para reclutar técnicos e ingenieros y cada año quedan sin cubrir 5.000 puestos en el sector del software. Por otro lado, un recruiter que hoy nos trae una propuesta poco interesante, mañana nos puede traer nuestro próximo trabajo.

Volviendo al tema del artículo: la cultura de trabajo actual. La tecnología ha sobrepasado a las empresas, las cuales son incapaces de romper con las viejas costumbres de trabajo de la época de la Revolución Industrial. Algo que no tiene el más mínimo sentido cuando la mayoría estamos trabajando con tecnologías cloud, y uno no tiene la menor certeza de dónde están localizados físicamente los servidores y los sistemas desarrollados.

A veces, el pretexto para mantener este esquema conservador es "hay que mantener reuniones frecuentes", "el equipo tiene que estar unido" y otras similares. Mayor falacia: primero, no existe nada menos productivo que una reunión (hay trillones de memes al respecto por todo LinkedIn); segundo, recientemente inventaron ciertas tecnologías de comunicación como el teléfono, correo electrónico, e incluso video-llamadas (Skype, Hangouts y muchas más).

Por otro lado, la visión de trabajo en equipo de las empresas está desactualizada. Tenemos tecnologías como Git, MediaWiki y muchas otras que simplifican y facilitan el trabajo en equipo a lo largo de Internet. Y proyectos comunitarios desarrollándose exitosamente desde hace décadas. Tomemos como ejemplo el kernel Linux, una pieza de software crítica y de vital importancia para todo el mundo, ya que es el motor de Internet.

    Between 2005 and 2015, over 11,800 individual developers from nearly 1,200 different companies contributed to the Linux kernel project, which has become a common, shared resource developed on a massive scale by companies who are otherwise fierce competitors in their industry segments.

    Regular two-to-three month releases deliver stable updates to Linux users, adding significant new features, enhanced device support, and improved performance. The rate of change in the kernel has been historically high and continues to increase, with over 10,000 patches going into each recent kernel release. Each of these releases contains the work of over 1,400 developers representing over 200 corporations.

Linux es el sistema operativo más dominante del mundo. Desde su creación en 1991, miles de compañías han participado en su desarrollo, y han creado miles de soluciones sobre software open source. Sólo entre 2005 y 2015, más de 11.800 desarrolladores individuales de 1.200 compañías de diferentes partes del mundo han contribuido al desarrollo del kernel Linux. ¿A alguien se le puede ocurrir que estos 11.800 desarrolladores están juntos en una misma oficina fichando de 8:00 AM a 5:00 PM bajo la supervisión de un gerente/manager?

Y estamos hablando de, tal vez, la pieza de software más importante del mundo en la actualidad. Cada release ocurre cada 2 ó 3 meses e incluye más de 10.000 parches provenientes de un promedio de 1.400 desarrolladores representando más de 200 corporaciones.

    Linux powers 98 percent of the world’s super computers, most of the servers powering the Internet, the majority of financial trades worldwide, and tens of millions of Android mobile phones and consumer devices.

Si un proyecto tan ambicioso e importante puede ser exitoso, ¿por qué las empresas se resisten a adoptar, al menos partes, de este modelo de trabajo remoto y distribuido para sus áreas de IT?


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