De acuerdo al ranking de DistroWatch, desde hace ya más de dos años Linux Mint se mantiene como la distribución GNU/Linux más popular, por encima de gigantes como Ubuntu, Fedora, Debian y openSUSE (entre otras).

DistroWatch es un sitio Web (creado en el año 2001) que se encarga de realizar el seguimiento de distribuciones GNU/Linux y paquetes, recopilar noticias sobre lanzamientos, y elaborar un ranking de visitas para determinar la popularidad de las diferentes distribuciones. Las estadísticas de page hit ranking elaboradas por DistroWatch han ganado renombre sobre los años. Estas estadísticas son una forma tentativa para determinar la popularidad de las distribuciones GNU/Linux y otros sistemas operativos libres de acuerdo a la cantidad de visitas en sus sitios Web. Por supuesto no se corresponden con la cantidad de instalaciones, sino que simplemente determinan qué sitio es el más visitado. Aunque es un indicio de qué distribución es la más popular. Para sumar las visitas DistroWatch cuenta un hit por dirección IP.

Muchos linuxeros, como un servidor, se preguntarán ¿cómo puede ser que una distribución absolutamente dependiente (de Ubuntu o Debian, según la versión) sea más popular que grandes proyectos que llevan años de existencia, tales como Debian, Slackware, Fedora, openSUSE y otros?

La respuesta puede ser muy compleja, algunos dirán que se debe a su facilidad de instalación y uso, otros a su elegancia y simplicidad, o quizá a cuestiones de marketing. Personalmente creo que se debe a una combinación de todos estos factores.

Recientemente adquirí una nueva portátil (mi primer portátil, soy un informático tardío) y, como buen linuxero, lo primero que hice fue volar a Windows 8 para instalar alguna distribución GNU/Linux. Como se trata de una portátil (notebook, laptop, o como quieran llamarle) mi interés era que sea una distribución fácil de instalar y configurar, que el soporte de hardware sea el máximo y con las últimas versiones de paquetes disponibles. Es decir, no quería complicarme la vida en la portátil, para eso tengo Slackware y CentOS en mis respectivas Workstations (casa y trabajo). Llega el momento en la vida de todo linuxero en que se le cansa el caballo y no tiene recursos como para estar semanas configurando, compilando y debuggeando paquetes (puras mariconadas).

En muchos blogs linuxeros que sigo había escuchado hablar sobre distribuciones que cumplen con estos requisitos, tales como elementary OS, Manjaro, Chakra, KaOS, y por qué no Ubuntu. Pero finalmente decidí darle una oportunidad a la número uno (Linux Mint), y puedo decirles que no me defraudó en absoluto.


Linux Mint 15 "Olivia" con Cinnamon.

Me decidí por la versión con Cinnamon, el entorno de escritorio desarrollado por Mint que utiliza una disposición tradicional. Es muy fácil de usar, posee características avanzadas y es muy flexible. La instalación de Linux Mint es trivial, no tiene nada que envidiarle, por ejemplo, a Ubuntu. Viene con el kernel Linux 3.8.


Cinnamon 1.8.8 y kernel Linux 3.8.

Mayor sorpresa me llevé una vez instalado, ya que no tuve necesidad de instalar ningún controlador de hardware (driver). Linux Mint detectó todo el hardware e instaló los controladores adecuados (incluyendo el driver para las tarjetas de video ATI Radeon 7650M y wireless Atheros AR9485). Lo único que tuve que hacer luego de instalar Linux Mint 15 fue comenzar a usarlo. Esto es realmente sorprendente si se compara con el proceso de instalación de Windows 7/8 en el cual hay que reiniciar cientos de veces antes de tener todo funcionando, es necesario instalar todos los drivers y herramientas que proveen funcionalidades mínimas (como por ejemplo abrir un simple PDF o archivo RAR), actualizar, activar, etc.


Detección de hardware automática.

Más allá de la simplicidad en la instalación y configuración, se destaca la facilidad de uso (incluso para alguien que nunca había utilizado Cinnamon). Párrafo aparte para la elegancia, los muchachos de Linux Mint han trabajado mucho en la estética de la distribución, y eso se nota. No tiene nada que envidiarle a Mac OSX, ni mucho menos Windows 8.


Menú de inicio de Cinnamon.


Bandeja de notificaciones en la barra de tareas.

Mint utiliza el navegador de archivos Nemo, el cual posee las mejores características de Nautilus de GNOME, e incluye el navegador Web Mozilla Firefox 25.


Navegador de archivos Nemo.


Mozilla Firefox 25.

Entre las aplicaciones que más se destacan se encuentra la suite de oficina LibreOffice 4.0 (fork libre de OpenOffice), sorprendentemente incluye el reproductor de video/audio/DVD VLC y para los amantes de la fotografía: GIMP 2.8, la última versión del popular editor de imágenes que ahora permite trabajar en modo "Single-Window".


LibreOffice Writer.


Reproductor multimedia VLC media player.


GIMP 2.8 en modo "Single-Window".

Como conclusión, vale la pena probar Linux Mint. Es una distribución fácil de instalar, configurar y utilizar. Es amigable con el usuario y posee un diseño simple y muy elegante. Linux Mint es una gran alternativa a Ubuntu, principalmente para aquellos usuarios de Ubuntu disconformes con GNOME 3 y Unity.

Debido a su facilidad de instalación y uso, creo que es la mejor alternativa para quienes estén dando sus primeros pasos, o quieran iniciarse en el mundo GNU/Linux. Seguramente la próxima vez que un familiar o amigo me pregunte qué distribución instalar para probar "Linux" por primera vez le recomendaré Linux Mint.


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