Ayer por la tarde caminaba por el centro de la ciudad de Bahía Blanca cuando, al pasar por la vereda de una cochera, pude capturar con el móvil una foto de una de las Chevrolet Captiva que utiliza Google Street View para fotografiar las calles.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Cuantos sentimientos encontrados. Primero, un estado de fascinación por la tecnología, sentimientos de emoción, asombro y admiración por descubrir hasta donde ha llegado Google, y cómo ha cambiado al mundo. Quién hubiera pensado hace menos de diez años que íbamos a poder recorrer las calles de cualquier ciudad del mundo desde nuestra computadora. Luego sentimientos de recelo, preocupación, mezcla de paranoia y terror por darme cuenta que el ojo del gran hermano ya está acá. Nuestra privacidad es un paciente terminal...



Esta es la foto de la Chevrolet Captiva estacionada en la cochera de Chiclana al 300. Perdón por la calidad de imagen, pero se trata de un teléfono viejito, era lo que tenía en ese momento.

Para los desprevenidos, Google Street View es una característica de Google Maps y de Google Earth que proporciona panorámicas a nivel de calle (360 grados de movimiento horizontal y 290 grados de movimiento vertical), permitiendo a los usuarios ver partes de las ciudades seleccionadas y sus áreas metropolitanas circundantes. Se introdujo, en primer lugar, en los Estados Unidos el día 25 de mayo de 2007. Cuando se lanzó el servicio, sólo cinco ciudades estadounidenses estaban incluidas. Desde entonces se ha expandido a 31 países europeos, 5 latinoamericanos (1 más previstos), 11 asiáticos, 4 africanos y la Antártida. Se puede navegar a través de estas imágenes utilizando los cursores del teclado o usando el ratón.

Para la toma de fotografías se tiene en cuenta el clima, horario y temperatura, de esa manera se obtienen fotografías parejas. Todas las fotografías son siempre modificadas antes de su publicación final, difuminando caras y matrículas, debido a las políticas de privacidad internas de los diferentes países en los que el servicio está presente.

En definitiva, qué lindo que es recorrer cualquier parte del mundo desde la comodidad de mi hogar. Claro, siempre y cuando no se trate de mi ciudad, no quiero que monitoreen ni documenten el lugar donde vivo. Por privacidad, por seguridad nacional.

Imagínense lo que puede hacer Google con todos los datos que posee. Si su objetivo es dominar el mundo, como Pinky y Cerebro, creo que lo ha logrado. Google sabe qué deseamos, qué nos gusta, qué consumimos, qué comemos, qué cagamos, cuando dormimos, cuanto ganamos, cuanto perdemos, cómo vivimos, dónde, etc. qué pensamos? casi.

Por otra parte, supongamos que Google es bueno, ok pero no nos olvidemos se trata de una empresa radicada en EE.UU., debe apegarse a sus leyes y debe entregarle a la NSA todos los datos que sean requeridos.

Aunque Google no es 100% bueno (perdón señor Google, espero no se ofenda y me quite SEO o ingresos de AdSense), recuerden el caso de los vehículos de Google Street View esnifeando redes inalámbricas. Espero que no hayan esnifeado mi red inalámbrica porque por más WPA2 que use, con el poder de procesamiento con el que dispone Google, la pueden romper en dos segundos. Por supuesto, ¿por qué Google querría colarse en mi red hogareña si de todos modos conoce mi tráfico (gracias a que todos usamos Analytics)?

En el sitio de Google Maps (http://www.google.com/maps/about/behind-the-scenes/streetview/) es posible conocer por dónde se encuentran circulando actualmente los vehículos de Google Street View:


Tal vez pueda interesarte


Compartí este artículo